CIUDAD DE MÉXICO.- Del 25 al 27 de febrero, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con autoridades federales y municipales, llevó a cabo un operativo de inspección y vigilancia en la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, en el estado de Querétaro, que dio como resultado el aseguramiento de un aserradero clandestino, la detección de la tala ilegal de 57 árboles y la imposición de dos clausuras: una por la realización de obras sin autorización en materia de impacto ambiental y otra por cambio de uso de suelo en terrenos forestales, así como el aseguramiento de dos vehículos, material pétreo y producto forestal maderable.
El 25 de febrero de 2026, personal de Profepa acudió al Ejido Maguey Verde, en el municipio de Peñamiller, donde se detectó la tala ilegal de 57 árboles de pino, encino y madroño. Los ejemplares fueron georreferenciados y se cuantificó un volumen total árbol de 85.5 m³. Por estos hechos se inició el procedimiento administrativo correspondiente para sancionar a los responsables, quienes se encuentran plenamente identificados.
Ese mismo día, en el municipio de Pinal de Amoles, dentro del Área Natural Protegida, se aseguró una camioneta tipo pick up que transportaba 0.73 m³ de leña de aile y puntales de cedro sin acreditar su legal procedencia. Debido a lo anterior, se aseguró el vehículo y el producto forestal.
El 26 de febrero de 2026, en el cauce del río Extoraz, municipio de Peñamiller, se aseguró un camión que era utilizado para la extracción de 12 m³ de material pétreo (arena) sin autorización en materia de impacto ambiental. También se aseguró una criba empleada para el procesamiento del material.
En esa misma fecha, se detectó una obra civil en el cauce del arroyo “La Picuda”, en la comunidad de Agua Fría, municipio de Peñamiller, consistente en ocho gaviones (estructuras metálicas) construidos para desviar el cauce del arroyo. La intervención provocó exposición de raíces de mezquite y condiciones de estrés hídrico en la zona. Al no contar con autorización en materia de impacto ambiental emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se ordenó la clausura de las obras.
El 27 de febrero se detectó un cambio de uso de suelo en terrenos forestales en San Gaspar, municipio de Pinal de Amoles, donde se removió vegetación de bosque de pino-encino en una superficie aproximada de 1,250 m² sin contar con la autorización correspondiente. Por ello, se ordenó la clausura del sitio.
Asimismo, el 27 de febrero, en un recorrido conjunto con personal de la Semarnat y la Policía Municipal de Pinal de Amoles, se detectó en la localidad de San Gaspar un centro de almacenamiento de producto forestal maderable que operaba como aserradero sin los permisos necesarios. En el lugar se aseguró un volumen de 9.78 m³ de leña de pino y encino; 1.49 m³ de madera aserrada de pino; 2.16 m³ de madera motoaserrada de pino, así como un aserradero tipo carro de empujón. El sitio se ubica dentro del Área Natural Protegida y muy cerca de un aprovechamiento forestal autorizado al ejido La Barranca.
Los hechos relacionados con la posesión y transporte de producto forestal maderable sin acreditar su legal procedencia, la tala ilegal y el cambio de uso de suelo en terrenos forestales pueden constituir delitos previstos en el artículo 93 de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y en los artículos 418, fracciones II y III, así como 419, fracción II, del Código Penal Federal.
La Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, decretada el 19 de mayo de 1997 y reconocida en 2001 por la UNESCO dentro del programa “El Hombre y la Biosfera”, es el Área Natural Protegida más grande de Querétaro. Comprende los municipios de Peñamiller, Pinal de Amoles, Jalpan de Serra, Arroyo Seco y Landa de Matamoros, y forma parte del corredor biológico de la Sierra Madre Oriental. En esta zona confluyen ecosistemas como selva baja caducifolia, bosques de pino-encino, bosque mesófilo de montaña y matorral semidesértico, que albergan una amplia diversidad de especies de flora y fauna, muchas de ellas endémicas.
Con estas acciones, la Profepa refrenda su compromiso de vigilar el cumplimiento de la legislación ambiental y de proteger los recursos naturales de la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, en beneficio del patrimonio ambiental de Querétaro y del país.



