El océano almacena alrededor del 25 % de las emisiones globales de CO₂. Sin embargo, según el nuevo informe coordinado por la COI y la UNESCO, persisten importantes lagunas en nuestra comprensión científica de este proceso, con variaciones lo suficientemente grandes como para afectar considerablemente la forma en que los gobiernos planifican las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático.
Modelos climáticos construidos sobre datos incompletos
El Informe de Investigación Integrada sobre el Carbono Oceánico concluye que los modelos científicos difieren ampliamente a la hora de estimar la cantidad de carbono que absorbe el océano, con discrepancias del 10-20% a nivel mundial e incluso mayores en ciertas regiones.
Estas diferencias se deben a la disponibilidad limitada de datos a largo plazo y a la falta de comprensión de cómo los procesos clave responden al cambio climático. Esto implica cuantificar cómo los cambios en el calentamiento y la circulación oceánica afectan la absorción de carbono, cómo los cambios en el plancton y la vida microbiana influyen en el almacenamiento a largo plazo, y cómo las regiones costeras y polares intercambian carbono con la atmósfera. Las actividades industriales actuales y los riesgos asociados a la ingeniería climática en el futuro también podrían alterar la capacidad natural del océano para absorber carbono.
Principales implicaciones para los objetivos climáticos y la adaptación
Todo esto indica que estamos tomando decisiones climáticas sin saber cómo se comportará el océano. Si el océano absorbe menos carbono en el futuro, más CO₂ permanecerá en la atmósfera y acelerará el calentamiento global. Esto tendría un impacto directo en los futuros objetivos de emisiones y los planes climáticos nacionales.
La mayor incertidumbre en la absorción de carbono oceánico también complica la planificación de la adaptación, especialmente para las comunidades costeras que ya son vulnerables a las tormentas, el aumento del nivel del mar y el calentamiento de las aguas. Las decisiones sobre posibles estrategias de absorción de carbono e intervenciones climáticas basadas en los océanos también deben basarse en evidencia científica más sólida.
De la incertidumbre a la acción
Elaborado por 72 autores en 23 países, el Informe Integrado de Investigación sobre el Carbono Oceánico ofrece la síntesis más completa hasta la fecha de las incertidumbres que afectan al sumidero de carbono oceánico.
Además de identificar las necesidades de investigación, el informe también establece una hoja de ruta coordinada para fortalecer el monitoreo, la modelización y la cooperación internacional, de modo que la ciencia del carbono oceánico pueda fundamentar de forma más directa las políticas climáticas. Para subsanar estas deficiencias de conocimiento, el informe aboga por un sistema global de observación del carbono oceánico, que combine satélites, plataformas autónomas y mediciones sostenidas desde la superficie hasta las profundidades oceánicas. Asimismo, una mejor modelización oceánica y climática debería incluir un mayor desarrollo de capacidades en regiones subrepresentadas para garantizar una cobertura de monitoreo verdaderamente global.
«El océano es uno de nuestros aliados más fuertes en la lucha contra el cambio climático, ya que absorbe gran parte del carbono que emitimos. Sin embargo, aún desconocemos por completo cómo funciona esta defensa natural ni su capacidad de supervivencia. Por lo tanto, es esencial y urgente un monitoreo global coordinado de la absorción de carbono oceánico. Este informe reafirma el compromiso de la UNESCO de apoyar a los Estados Miembros en el desarrollo de políticas climáticas basadas en datos científicos sólidos para avanzar en este objetivo».
Khaled El-Enany Director General de la UNESCO
Reducir las emisiones de carbono sigue siendo la única solución a largo plazo para proteger el océano y el clima. Sin embargo, sin una comprensión más clara de cómo está cambiando el sumidero de carbono oceánico, las estrategias globales de mitigación y adaptación corren el riesgo de basarse en información incompleta.
Desde el inicio del Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030), la COI-UNESCO ha puesto en marcha más de 500 proyectos en todo el mundo y ha movilizado más de mil millones de dólares para impulsar el conocimiento de los océanos y transformarlo en acciones mensurables . Desde el fortalecimiento de los sistemas mundiales de observación oceánica y el avance de la cartografía de los fondos marinos hasta la mejora de la alerta temprana sobre riesgos costeros y el apoyo a soluciones climáticas basadas en los ecosistemas, la COI-UNESCO contribuye a sentar las bases científicas necesarias para proteger la biodiversidad oceánica y aumentar la resiliencia climática en todo el mundo.