Con el objetivo de fortalecer el conocimiento sobre los ecosistemas marinos y su biodiversidad, el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) lideró una investigación científica que abordó por primera vez aspectos genéticos y morfológicos de dos especies de macroalgas pardas: Eisenia cokeri y Eisenia gracilis.
Estas especies son conocidas como kelps y forman bosques submarinos de suma relevancia en el mar peruano. Estos bosques son ecosistemas muy dinámicos y estructuralmente complejos. Proporcionan hábitat, refugio, zona de alimentación, reproducción y crianza de juveniles para diversas especies, incluyendo peces e invertebrados de importancia comercial. Además, tienen un rol clave en la mitigación de los efectos del cambio climático, a través de la absorción de dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, a pesar de su valor ecológico y económico, aún hace falta conocer más sobre la identidad de estas especies, por lo que es necesario estudiarlas desde una perspectiva multidisciplinaria.

El estudio, publicado recientemente en la revista científica internacional Phycology de MDPI, utilizó un enfoque integrativo que combinó el análisis molecular con mediciones detalladas de su estructura (morfología y morfometría). Los resultados confirman que Eisenia cokeri es genéticamente distinta a sus parientes del hemisferio norte y de E. gracilis. Esta última, además, se distingue por habitar zonas más profundas o mesofóticas, demostrando una adaptación única a las condiciones del mar peruano y consolidando el hecho de que el Perú posee ahora dos especies de kelp exclusivas en sus costas.
Asimismo, la investigación reveló un linaje genético hasta ahora desconocido en las Islas Desventuradas (Chile), previamente conocido como E. cokeri, lo cual sugiere que la historia evolutiva de estas macroalgas en el Pacífico Sudeste es más compleja de lo que se pensaba.
Esclarecer estas fronteras entre especies no es solo un ejercicio académico, es esencial para la gestión sostenible. Al reconocer a E. cokeri y E. gracilis como unidades evolutivas independientes y endémicas del Perú, se pueden diseñar estrategias de conservación más precisas, evaluando su vulnerabilidad ante el cambio climático y la presión por la extracción de algas.

Este avance científico reafirma el compromiso del IMARPE en la generación de conocimiento para proteger la salud de nuestros océanos y asegurar la persistencia de los servicios ecosistémicos que benefician a toda la sociedad.
El equipo internacional de investigación fue conformado por Patricia Carbajal y Natalia Arakaki del Instituto del Mar del Perú, Diego Márquez-Corigliano y Florence Tellier de la Universidad Católica de la Santísima Concepción de Chile. A través del siguiente enlace podrá acceder al artículo: https://doi.org/10.3390/phycology6010016