Por Clara Iliana Grande Paz (UAM)
Las reflexiones expuestas en la decimotercera edición del Foro Urbano Mundial (WUF13), confirman la pertinencia del proyecto Producción social de la vivienda y el hábitat que impulsa la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con el propósito de explorar modelos alternativos de gestión que no pasen por la lógica de mercado, ni dependan en su totalidad de la oferta pública, aseguró la secretaria general de esta casa de estudios, doctora Esthela Irene Sotelo Núñez.
La Casa abierta al tiempo formó parte de la delegación mexicana que acudió a recibir la estafeta para la realización del WUF14 en la Ciudad de México en 2028, en el marco del encuentro internacional impulsado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y realizado del 17 al 22 de mayo en Bakú, Azerbaiyán, que tuvo como eje temático Housing the world: Safe and resilient cities and communities (Creando vivienda en el mundo: ciudades y comunidades seguras y resilientes).
El evento, considerado la plataforma mundial de análisis y discusión sobre urbanismo ecológico, reúne a miembros del gobierno, académicos, especialistas, iniciativas ciudadanas y líderes comunitarios de diversos países para intercambiar propuestas orientadas a construir urbes más incluyentes.
La doctora Sotelo Núñez destacó que uno de los consensos más relevantes surgidos en la jornada figura la creación de hogares desde una óptica social, considerada un desafío primordial a nivel planetario.
Como especialista en estudios urbanos y medio ambiente, consideró que uno de los principales obstáculos es la tenencia de la tierra, situación que dificulta tanto el acceso individual a una residencia como la capacidad de las instituciones públicas para impulsar este tipo de programas.
A esto se suma la cuestión del financiamiento. En esa línea, explicó que se presentaron distintos esquemas relacionados a lo público y al mismo tiempo a lo privado, así como estudios de caso donde la fabricación de viviendas incorpora tres elementos: la participación activa de las localidades, los préstamos de gobierno y de órganos privados y la mediación de una entidad civil.
“Este enfoque parece funcionar en algunos barrios precarizados del sur global, aunque todavía no es claro que sea una opción sostenible”, indicó desde la capital azerí.
Otro tema central del WUF13 ha sido la reconstrucción de las zonas urbanas en escenarios poscrisis, el cual contempla el impacto del cambio climático en la zona urbana, la precaria planificación de los refugios o asentamientos para personas desplazadas y la resiliencia de los sistemas ante conflictos bélicos y comunitarios.
La Secretaria General de la UAM señaló que diversas experiencias internacionales coinciden en la importancia de impulsar estrategias de reedificación basadas en la colaboración de múltiples actores y en una programación territorial de largo plazo.
Sin embargo, expuso que uno de los aspectos más relevantes para garantizar procesos con menor impacto ambiental de restauración urbana es el ordenamiento de los terrenos.
Como ejemplo cercano al contexto mexicano, mencionó el caso de Colombia, donde se ha insistido en cambiar la óptica de planeación a través de la introducción de líneas ecológicas, y se ha tomado en cuenta a los ríos para determinar las capacidades de carga de las metrópolis en función de la provisión de servicios ecosistémicos asociados a los cauces de ríos.
“Esto me resulta de especial atención porque hace años trabajé en un proyecto con el Instituto Nacional de Ecología que buscaba incorporar criterios de cuenca en la planificación geográfica a nivel local. Y si bien es un giro difícil de hacer en espacios ya establecidos, es posible implementarlo en nuevos desarrollos citadinos y las vocaciones de uso de suelo podrían definirse según las funciones que el territorio cumple dentro del ciclo hidrológico”.
Rumbo al Foro Urbano Mundial 2028, la UAM consolida su liderazgo académico en la agenda transnacional sobre ciudades y sostenibilidad y refrenda su compromiso con la generación de conocimiento e investigación orientado a mejorar la calidad de vida en los entornos metropolitanos del siglo XXI.
Fuente: comunicacion.uam.mx