Por Clara Iliana Grande Paz (UAM)
Pensar que el mar solo importa a quienes viven junto a la costa es un error. Los océanos ayudan a estabilizar el clima, producen gran parte del oxígeno y aportan alimentos a millones de personas. En el marco del Día Mundial de los Océanos (8 de junio), especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) advirtieron que el deterioro de estos ecosistemas tiene efectos que alcanzan a las grandes ciudades y compromete la calidad de vida.
El doctor Antonio Zoilo Márquez García, jefe del Departamento de Hidrobiología de la Unidad Iztapalapa, explicó que las masas oceánicas funcionan como un regulador térmico del planeta. Gracias a su capacidad para absorber y redistribuir calor, contribuyen a mantener condiciones ambientales que han favorecido el desarrollo de los seres humanos.
Además, destacó que más de la mitad del oxígeno disponible en la Tierra proviene de microorganismos que habitan el medio marino, en particular del fitoplancton, cuya estabilidad se encuentra comprometida por el aumento de la temperatura y la acidificación del agua.
A ello se suma su importancia como fuente de alimento. Peces, moluscos y otros recursos marinos son parte de la dieta cotidiana de millones de personas, incluso en regiones alejadas de los litorales.
Por su parte, el doctor Alfonso Esquivel Herrera, profesor del Departamento El Hombre y su Ambiente de la Unidad Xochimilco, señaló que estos sistemas desempeñan una función fundamental en el equilibrio climático al absorber parte del dióxido de carbono generado por las actividades humanas.
No obstante, esta facultad tiene límites. El investigador explicó que la absorción continua de este gas modifica la química del agua y provoca procesos de acidificación que afectan a formas de existencia con estructuras calcáreas, entre ellos corales y diversas especies marinas.
Ambos académicos coincidieron en que el calentamiento de las aguas ya tiene efectos visibles. Entre ellas se encuentran fenómenos meteorológicos más intensos, lluvias extraordinarias, periodos prolongados de sequía y alteraciones en ciclos que antes permitían anticipar temporadas agrícolas y naturales.
Zoilo Márquez advirtió que uno de los ambientes más vulnerables son los arrecifes coralinos. El incremento de la temperatura favorece fenómenos de blanqueamiento que ponen en riesgo estos hábitats, fundamentales para numerosas especies y para el equilibrio ecológico de las zonas costeras.
Esquivel Herrera añadió que otros problemas incluyen la sobrepesca, la contaminación por residuos y la creciente explotación de recursos en aguas profundas. Estas prácticas comprometen entornos cuya recuperación puede tomar décadas o incluso siglos debido al lento crecimiento de muchos de sus seres vivos.
Los avances científicos de las últimas décadas han permitido comprender con mayor precisión estos cambios. El uso de sensores, imágenes satelitales y nuevas herramientas de análisis ha ampliado el conocimiento sobre la dinámica marina y su relación con el cambio climático, además de fortalecer las tareas de monitoreo y predicción.
Ante este panorama, los expertos plantearon que enfrentar los desafíos ambientales exige un esfuerzo conjunto entre gobiernos, comunidades, instituciones y ciudadanía. Más allá de las costas, las decisiones que se toman cada día influyen en el equilibrio de sistemas que controlan el clima, proveen alimento y sostienen una amplia diversidad de vida.
En el marco de esta conmemoración, el llamado es a fortalecer una cultura de responsabilidad ambiental que contribuya a preservar las condiciones que hacen posible nuestro futuro común.


(Fuente Universidad Autónoma Metropolitana comunicacion.uam.mx)
Fotos: Michaell Rivera Arce y Francisco Patiño Salgado