Por Silvia Hernández García (UAM)
Los conflictos y desafíos que enfrentan comunidades y regiones ante los actuales modelos de desarrollo y explotación de reservas medioambientales fueron temas centrales del VI Seminario Economía y Naturaleza. Agua, energía y fracking: disputas territoriales en la era del financiamiento climático, organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Como parte de las actividades del primer día en la BUAP, se llevó a cabo la conferencia magistral Transformaciones del trabajo ante la depredación del capital, impartida por el doctor en Economía Germán Sánchez Daza, académico de esta institución.
El experto destacó que el calentamiento global, junto con las estrategias financieras actuales, tendrán un efecto negativo en el empleo. En ese sentido, citó un documento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el impacto del cambio climático en los trabajadores, y resaltó el caso de quienes laboran en la agricultura, construcción, transporte, turismo y deportes.
Estos grupos sufren graves afectaciones por el calor excesivo como insolación, estrés, calambres, salpullido, enfermedades cardiovasculares, renales, lesiones e incluso la muerte.
Con base en los datos de la OIT, indicó que persisten peligros vinculados a la incertidumbre de las políticas comerciales y a las transformaciones que aporta la inteligencia artificial (IA). Dichos riesgos afectarían no solo las perspectivas de crecimiento ocupacional, sino la calidad del mismo, la pobreza laboral y los salarios reales.
El doctor Germán Sánchez Daza abordó, a su vez, el concepto de trabajo desde la visión de autores como Jason Moore, quien sostiene que este tiene un carácter socio ecológico irreductible; es decir, la crisis climática no es producto de la naturaleza, sino del capital.
Por ello, para comprender este desequilibrio es necesario analizar las relaciones sociales entre hombres y mujeres que la originaron, comentó.
E hizo referencia a los estudios de la investigadora Silvia Federici sobre el empleo femenino y su omisión, añadió que ella recuperó ideas del marxismo para aplicarlas al feminismo. En particular aborda el patriarcado del salario, que genera una nueva jerarquía y reorganiza la desigualdad.
El varón, al poseer el poder del dinero, se convierte en el supervisor de la labor no pagada de la mujer, creando una situación donde la violencia está siempre latente.
En su concepción del proceso laboral, el doctor Sánchez Daza hace alusión al sociólogo John Bellamy Foster, quien retoma el metabolismo universal del hábitat y desarrolla la teoría de la crisis ecológica, hoy conocida como brecha metabólica.
En este marco, el autor describe el imperialismo ecológico como el saqueo de recursos de unos países a otros, movimiento de población vinculados a la extracción, y la explotación de las vulnerabilidades sostenibles de ciertas sociedades para fortalecer el control imperialista. Todo en su conjunto crea una discontinuidad global que caracteriza la relación entre el capitalismo y el medioambiente.